Muchas gracias, Ariastóteles.
Debo añadir que también es necesario no tener que tratar con nadie y vivir en el barril como Diógenes porque con todas nuestras actuales servidumbres y dependencias de compañías de telefonía y demás fauna burócrata e inoperante, estamos sometidos constantemente a frustraciones y cabreos varios.
Ahora mismo estoy tratando de contener la rabia que me produce descubrir que estoy pagando servicio de telefonía doble por intentar cambiarme de operador. ¡Me cobran los dos a la vez! Mañana llamada a Telefónica, Ono y al banco a ver si puedo salvar los muebles. ¡Qué asco de país; qué requetemal que trabaja la gente!
¡Respira hondo, chiqueta y a dormir que mañana será otro día!